La Coctelera

Una muestra de cariño

Una muestra de cariño es lo único que necesito para seguir vivo. Llevo dos horas durmiendo en el sofá. Cuando he despertado solo y abandonado como un perro callejero me he arrastrado hacia la cama. Llevo media hora llorando en la cama, sobre la almohada. Repasando a la gente que conozco. Buscando una muestra de cariño reciente en alguno de ellos. No la he encontrado.

Cuando escribí a C la última vez le recordé que en lugar de quejarse tanto también podía escribirme ella un correo por voluntad propia, sin tener que ser respuesta a uno mío. No he vuelto a recibir nada más. La persona que conocí al llegar a gran ciudad y que pensaba que era mi amiga símplemente me ignora. Le he pedido un favor, cosa que no había hecho en cinco meses que hace que la conozco. No me ha respondido, y mira que era fácil...

Cinco meses en esta ciudad, casi medio año ha pasado como la nada. Por un momento acaba de venir a mi olfato un olor de la infancia, de la niña con quien compartí mi amor hace años, tantos años. ¿Será una jugada del cerebro? Sin duda puedo afirmar que no tengo control sobre ello, ni sobre mis dedos en estos momentos. ¿Lo tengo sobre mi vida?

Llevo una semana fregando los platos y la cocina cada vez que llegamos, muchos días lo dejo pasar dos días y al tercer día me toca a mi fregarlo igualmente. El señorito lo ignora y le da igual. Este a quien de manera no acertada he llamado el señorito es un nuevo personaje que apareció en mi vida. Ahora vivo con él en este piso frío y sucio. No recibo de su parte tampoco una mísera muestra de cariño, ni de intento de conversación, ni de voluntad por limpiar la casa, ni de... nada.

Después de las dos horas y media que llevaba durmiendo y mojando la almohada con las lágrimas de la amargura solo puedo decir lo que cantaba Búnbury en una canción:
"No puedo dormir, con esas lágrimas goteando encima de mi."

Monotonía

Son las 7:40. Suena el despertador del móvil. Estiro el brazo, oigo a mi compañero de piso en la ducha. Pulso snooze.

Son las 7:49. Suena el despertador del móvil. La ducha ya no se oye. Estiro el brazo, apago el móvil, enciendo la luz. Me levanto, cojo la toalla pequeña convenientemente doblada del cajón del armario de madera del fondo de la habitación y cojo el albornoz que colgué en la puerta siempre abierta del mismo.

Me ducho. Si es un día par del mes, me afeito.

Salgo de la ducha, es tarde. Me visto en mi habitación recojo todo lo que necesito. Compruebo: cartera, móvil, llaves... Desayuno.

Cojo un vaso, el bote del colacao, dos cucharadas. Vierto la leche fría sobre el colacao de manera uniforme para que el microondas lo encuentre medio disuelto. Un minuto y diez segundos. Ni templada ni quemando. Me voy al trabajo.

Veo lo que tengo que hacer en el día, me organizo más o menos, hago menos de lo que debería de hacer. Salgo del trabajo.

Vuelvo a casa pensando en sitios alternativos a los que ir. No encuentro a dónde. Llego a casa, enciendo el portátil. No me apetece. Ceno, leo la prensa por Internet, bajo el correo. Me acuesto.

Me lamento durante unos minutos, las lágrimas afloran en los ojos. Una cálida y enorme lágrima empapa un rodal de la almohada. Me duermo.

Son las 7:40. Suena el despertador del móvil. Vuelta a empezar.

El ciclo se repite cada día, cada semana, cada mes.

Solo hablar

Unos minutos llevo pensando el título que quería poner y no doy con ninguno que me convenza. Finalmente lo he puesto como se puede ver "Solo hablar". Solo me apetece hablar... de mi vida.

La vida no la elijo yo, la soledad de la que hablaba en la entrada anterior se hace cada vez más dura. No sé vivir solo. El reloj biológico marcó hace unos años y duele mucho que no se cumpla la dinámica que impone.

Tengo frío, angustia, dolores de cabeza, tristeza, penas y alegrías. Alegrías más bien pocas y por supuesto duran muy poco.

¿Elegí yo esta vida? Dicen que no podemos luchar contra nuestro desitno y por lo visto estoy condenado a estar solo. Al menos tengo un compañero de piso genial al que le doy la lata de vez en cuando y me apoya y anima. Me apoya y anima a pesar de que él tiene una sensación similar, no sé hasta que punto pero también de soledad.

La misma historia, siempre la misma. Crees que estás llevándote cada vez mejor con alguien hasta que de pronto empieza a darte sin sabores. Respuestas sin sentido que entristecen dentro de una conversación totalmente aleatoria. El débil lazo que te une de repente se rompe y se crean murallas inexcrutables que no ayudan nada.

siempre es la misma función,
el mismo espectador,
el mismo teatro,
en el que tantas veces
actuó,
perder la razón
en un juego tan real
quizás fuera un error,
cúrame esta herida,
por favor.
¿qué hay en dos amigos
cuando después de todo
parecen perdidos
y prefieren a otros?
¿qué dan lerdas manos,
ignorando lo dado,
si antaño se estrecharon,
ahora están engañados?
¿qué les hizo alejarse
de su 'orilla intranquila',
tan siquiera un instante
piensan en esos días?
siempre es la misma función,
el mismo espectador,
el mismo teatro,
en el que tantas veces
actuó,
perder la razón
en un juego tan real
quizás fuera un error,
cúrame esta herida,
por favor.
siempre he preferido
un beso prolongado,
aunque sepa que miente,
aunque sepa que es falso.
¿qué demonios ocurre
cuando miradas no se encuentran?
la pelea de gallos,
se admiten apuestas.
¿quién buscó abrigo
en algún otro lugar?
¿es posible que el frío
venga con la edad?
siempre es la misma función,
el mismo espectador,
el mismo teatro,
en el que tantas veces
actuó,
perder la razón
en un juego tan real
quizás fuera un error,
cúrame esta herida,
por favor.
siempre es la misma función,
el mismo espectador,
el mismo teatro,
en el que tantas veces
actuó,
y perder la razón
en un juego tan real
quizás fuera un error,
cúrame esta herida,
por favor.
siempre es la misma función,
el mismo espectador,
el mismo teatro,
en el que tantas veces
actuó,
y perder la razón
en un juego tan real
quizás fuera un error,
cúrame esta herida,
por favor.

La soledad aburre

A veces demasiado.

Ya no creo en el amor

Bien, he de decir que ya no creo para nada en el amor. Antes cuando me gustaba una chica veía un verdadero halo de amor a su alrededor. Su sonrisa, su mirada, sus gestos, todo para mi era mágico y desbordaba encanto con toda su hermosura.

Este halo se desvanecía dolorosamente con el tiempo frente a respuesta como:

- No te equivoques conmigo.
- Son todos unos salidos.
- Lo has estropeado todo.
- ...

Incluso me ponía muy nervioso antes de contarle lo que sentía por ella, intentando obtener una respuesta satisfactoria que en muy rara ocasión llegó.

Ahora he perdido toda esperanza en las relaciones entre dos personas. Lo veo totalmente diferente. Ahora veo que dos personas pueden por ejemplo vivir juntas, e incluso llegar a tener contactos de tipo sexual, o ir más allá y disfrutar del momento. Pero por lo visto el halo de amor que se supone rodea con hermosura la relación, no existe. No existe.

¿Dónde está el romanticismo? ¿dónde la gente de buen corazón? Intenta iniciar una relación con las mejores intenciones y con total sinceridad y darás de bruces con la cruda realidad.

Por motivos laborales he cambiado de lugar de residencia y después de buscar piso al final encontré alguien con quien compartirlo. Se trata de una mujer que hasta ahora no ha aparecido por aquí porque no había aparecido en mi vida. Llamémosle Fherre.

Fherre es una mujer maravillosa. Modesta, sincera, amable, ordenada, limpia, trabajadora, hacendosa, culta... Todo calificativo de esta índole es poco para describir a Fherre. Sin embargo Fherre da la impresión de querer contar su vida. Da la impresión de que su vida no ha ido totalmente como pensó de pequeña que le iba a ir, tal y como le ocurre a un servidor.

El otro día me comentaba que los vecinos de abajo lanzaban improperios acerca del motivo de su divorcio, tan solo por ofender. ¿Qué sabe nadie? Le dije yo. Sí, ellos lo saben perfectamente, respondió Fherre.

En ese momento sentí un deseo enorme de pedirle que me contase la historia y quizá ella también lo estaba deseando pero algo dentro de mi me prohibió hacerlo. Quizá más tarde, quizá cuando me haya ido de esta ciudad y sea demasiado tarde. En breve cambiaré de ciudad de nuevo y dejaré este hogar. Este hogar es maravilloso. Me gustaría vivir aquí el resto de mis días, junto a esta mujer maravillosa. Con ella no me encuentro nervioso, no me siento incómodo, y no veo ese halo de misterio. No veo ese ambiente rosa de amor alrededor de nosotros ni nada por el estilo. Símplemente veo una relación de pareja que funciona, que podría funcionar si fuese cierta. Si fuese algo más que el alquiler de una habitación.

Hablamos de nuestros temas, de cómo nos va o cómo no nos va en el trabajo, e incluso un poco en la vida. Con indirectas, con miradas, pero sencillas, no veo ese amor que soñé, ese que creí ver en aquellas mujeres a las que confié mi alma y me negaron su ampliación de amistad.

Como decía, ella es muy amable conmigo y en cierto modo creo que le caigo bien. Me da la impresión sincera de que así es. Llego y me encuentro las sábanas cambiadas, llega ella y se encuentra que he fregado los platos. Hoy sin ir más lejos me ha prohibido terminantemente fregar:

Está prohibido fregar hoy. Mañana será otro día.

Ha gritado con voz enérgica.

Tengo una duda grande y es que no sé si quiere tratarme como a un hijo o como a un amigo. Los primeros días comentaba mucho acerca de su edad. Lo que no sabe es que está preciosa. Con su cuerpo y sus maravillosos ojos verdes, con su energía y su saber afrontar la vida que se le ha presentado, puede conseguir todo lo que se proponga.

A veces tengo la impresión de que el buscar alguien para alquilarle la habitación ha sido porque ha necesitado un cambio en su vida. Me gustaría no defraudarle y ser esa ayuda que creo que necesita o que ha necesitado en algún momento. Así que para ello no haré exactamente nada. Viviré tranquilamente a su lado, en su casa, en nuestra casa., el tiempo que Dios quiera y la nueva empresa se lo permita, antes de la mudanza siguiente. Estoy superagusto y eso sí que se lo he dicho más de una vez, porque es así. Se me pasan las semanas volando, me voy con cierto recelo a mi tierra los fines de semana. En lugar de estar deseando que llegue el viernes para irme a casa lo que en realidad estoy deseando es que me Fherre me diga: Quédate este fin de semana, iremos al cine, tomaremos café, pasearemos junto al río y disfrutaremos de la vida. Aceptaría gustoso. Aun sin ver ese marco de amor, en cuyas fauces ya no creo, cuya apariencia no es sincera y engaña a dos tortolitos sin la dura experiencia de la vida.

Quizá ese ha sido mi problema hasta ahora, que he creído que el amor era otra cosa. He creído que las cosas eran como nos contaban en los cuentos de hadas y en las películas. Y no es así. Todo es mucho más simple. Alguien segrega hormonas y otra persona las recoge. Si no segregas hormonas estás perdido y no importa lo que hagas o no hagas en la vida para intentar cambiar eso. Sólo se trata de ser feliz y olvidarte de buscar eso que no existe. Símplemente no existe, no nos engañemos más. No, no y no.

Por otro lado está... ¿cómo le llamaba? hace tanto que no escribo... muchacha-de-mi-edad. Este fin de semana lo paso en su pueblo a petición suya. Hace dos años que hablé con ella, cuando veía esa aura a su alrededor, cuando creía estar enamorado. No me dijo que no me quisiera sino que no quería estar en ese momento con nadie. ¿Por qué ahora tanto misterio? ¿por qué tanto desear que la visite y esté con ella? ¿es una forma de aceptar mi propuesta de hace este par de años? Ahora no lo veo igual. Mirarnos a los ojos es algo que me fascina. Ella no aparta la mirada, yo tampoco, y podemos estar hablando así varios minutos, sin parpadear. indagando en el interior de los sentimientos de la otra persona. No sé realmente cómo lo ve ella porque no he tenido el valor necesario para volverle a preguntar. Espero que ella dé alguna señal inequiívoca porque ya me dijo que no. O símplemente que surga sin darnos cuenta una relación especial. Sin pedirlo, sin pensarlo, sin dudarlo. Sin misterio y sin halo. Sin amor rosa de cuento de hadas. Solo amistad, sinceridad, y simbiosis.

Amistad

En la historia que voy a narrar a continuación hay algo que no cuadra, a ver si lo detectáis.

Supongamos que tienes un amigo o que crees que lo tienes. Le envías un sms el domingo por la mañana temprano invitando, proponiendo, preguntando a ver qué podéis hacer para pasar el día. No contesta.

Sobre las doce y media de medio día te lo encuentras en el msn y te dice algo así como:

No sé, es que voy a comer fuera y no sé a la hora que volveré. No vamos a poder quedar esta tarde.

Entonces piensas que otro día quedaréis, que tendrá algún compromiso, o algo.

Evidentemente esa tarde no te llama, ni da señales de vida hasta el lunes por la tarde, donde lo saludas en el msn de nuevo y prácticamente te ignora.

Hoy martes por la mañana visitas su bitácora porque tu lector de contenido te ha avisado de que hay un artículo nuevo. En la bitácora encuentras una historia que reza tal que así:

El sábado se me ocurrió que podíamos irnos el domingo a comer por ahí así que se lo dije a mis amigos una y dos porque sabía que ellos me dirían que sí. Una pena no haber tenido coche porque podríamos haber ido a un río o a otro lugar...

Primero: en una ocasión le llegué a decir de forma explícita que me llamase siempre que quisiese que nunca le iba a decir que no (salvo que pase algo de fuerza mayor...) No me dijo nada símplemente porque no quería estar conmigo ese día. Mejor dicho, que yo estuviese con ellos.
Segundo: sabe que tengo coche y sabe que voy a leer su artículo. ¿Por qué lo pone?
Tercero: ¿a qué llamábamos amistad? Sabe que he estado el domingo en casa aburrido y que le llamé para hacer algo por la tarde buscando su amistad.

No sé a ustedes pero a mí hay algo en toda esta historia que no me cuadra. Esta amistad (ahora en cursiva, sí) parece no ser para nada recíproca.

El viaje a ciudad vecina

El miércoles pasado estuve hablando con muchacha de mi edad, En un artículo anterior comenté que la notaba un poco extraña. Mucha pregunta íntima que comentaba con ella muy agusto y con el mejor de los agrados.

Después de la conversación por MSN del miércoles quedamos en que la visita que le debo sería mañana domingo para que no volviese a pasar como siempre. Siempre decimos que voy a ir a verla pero nunca concretamos nada así que ese día concretamos. Esta noche la he llamado para ver dónde y a qué hora quedábamos.

RIIIIING
RIIIIIING
RIIIIIIING
...
RIIIIING
RIIIING
RIIIIIIIIING

No lo habrá oído, probaré de nuevo, pero esta vez no esperaré tanto (vale, tengo que admitir que la idea no es mía, lo leí en otro blog, pero ha sido así):

RIIIIING
RIIIIIING
RIIIIIIING
...
RIIIIING
RIIIING
RIIIIIIIIING

Pues sí, esperé lo mismo y tampoco volvió a cogerlo. Estará ocupada o lo tendrá en el bolso y no lo ha oído. Al final le he enviado un SMS diciéndole por qué había llamado y para que me contestase sobre la hora y sitio donde quedábamos. Aún no ha contestado así que no sé si volver a llamar (seguramente volveré a llamar sobre las once o así) o dar el viaje por perdido. El viaje me venía muy bien para ver a mi amiga que tengo muchas ganas de verla y para despejarme un poco de los domingos de agobio que vengo teniendo últimamente.

¿Dónde te metes, muchacha de mi edad? ¿Por qué no coges ese teléfono que volverá a sonar en unos minutos? ¿Te apetece o no mi compañía? :-/

Quiero una vida

Supongo que a distintas edades tenemos distintas aspiraciones. Incluso personas con una misma edad tienen aspiraciones diferentes acerca de lo que esperan de la vida.

Hoy quiero una vida. Quiero levantarme por la maniana y verte dormida junto a mi. Tranquila, preciosa para mi entender, enamorada y relajada. En la cama. Quiero que nos levantemos cada maniana llenos de ilusion. Dando gracias a Dios por el nuevo dia que ha amanecido. Con ilusion, con esperanzas. Quiero pensar junto a ti en lo que haremos de comer y de cenar. Quiero hacer una fuente de palomitas y que la compartamos mientras en un comodo sofa nos arropamos al calor de un brasero de picon. Quiero que llegue la noche y mi pensamiento y mi tiempo sean tuyos. Quiero que llegue el fin de semana y pensar en como lo disfrutaremos. e igual con las vacaciones.

No quiero levantarme a cualquier hora sin importarme. No quiero ir a comer cuando me gritan que la comida esta en la mesa. No quiero llenar la tarde con falsos entretenimientos que no me llenan. No quiero que llegue la noche y me ponga a escribir en la bitacora mientras espero que algun contacto de msn deje de estar disponible. No quiero que me de igual vivir que morir, que las vacaciones sean un problema de aburrimiento. No quiero ser el juguete de una joven-loquita.

Lo unico que quiero es una vida. Mi vida, junto a una mujer que me comprenda y me quiera como yo a ella. Una mujer con la que compartirlo todo.

Solo quiero una vida, y un motivo por el que aferrarme a ella.