El miércoles pasado estuve hablando con muchacha de mi edad, En un artículo anterior comenté que la notaba un poco extraña. Mucha pregunta íntima que comentaba con ella muy agusto y con el mejor de los agrados.

Después de la conversación por MSN del miércoles quedamos en que la visita que le debo sería mañana domingo para que no volviese a pasar como siempre. Siempre decimos que voy a ir a verla pero nunca concretamos nada así que ese día concretamos. Esta noche la he llamado para ver dónde y a qué hora quedábamos.

RIIIIING
RIIIIIING
RIIIIIIING
...
RIIIIING
RIIIING
RIIIIIIIIING

No lo habrá oído, probaré de nuevo, pero esta vez no esperaré tanto (vale, tengo que admitir que la idea no es mía, lo leí en otro blog, pero ha sido así):

RIIIIING
RIIIIIING
RIIIIIIING
...
RIIIIING
RIIIING
RIIIIIIIIING

Pues sí, esperé lo mismo y tampoco volvió a cogerlo. Estará ocupada o lo tendrá en el bolso y no lo ha oído. Al final le he enviado un SMS diciéndole por qué había llamado y para que me contestase sobre la hora y sitio donde quedábamos. Aún no ha contestado así que no sé si volver a llamar (seguramente volveré a llamar sobre las once o así) o dar el viaje por perdido. El viaje me venía muy bien para ver a mi amiga que tengo muchas ganas de verla y para despejarme un poco de los domingos de agobio que vengo teniendo últimamente.

¿Dónde te metes, muchacha de mi edad? ¿Por qué no coges ese teléfono que volverá a sonar en unos minutos? ¿Te apetece o no mi compañía? :-/