Bien, he de decir que ya no creo para nada en el amor. Antes cuando me gustaba una chica veía un verdadero halo de amor a su alrededor. Su sonrisa, su mirada, sus gestos, todo para mi era mágico y desbordaba encanto con toda su hermosura.

Este halo se desvanecía dolorosamente con el tiempo frente a respuesta como:

- No te equivoques conmigo.
- Son todos unos salidos.
- Lo has estropeado todo.
- ...

Incluso me ponía muy nervioso antes de contarle lo que sentía por ella, intentando obtener una respuesta satisfactoria que en muy rara ocasión llegó.

Ahora he perdido toda esperanza en las relaciones entre dos personas. Lo veo totalmente diferente. Ahora veo que dos personas pueden por ejemplo vivir juntas, e incluso llegar a tener contactos de tipo sexual, o ir más allá y disfrutar del momento. Pero por lo visto el halo de amor que se supone rodea con hermosura la relación, no existe. No existe.

¿Dónde está el romanticismo? ¿dónde la gente de buen corazón? Intenta iniciar una relación con las mejores intenciones y con total sinceridad y darás de bruces con la cruda realidad.

Por motivos laborales he cambiado de lugar de residencia y después de buscar piso al final encontré alguien con quien compartirlo. Se trata de una mujer que hasta ahora no ha aparecido por aquí porque no había aparecido en mi vida. Llamémosle Fherre.

Fherre es una mujer maravillosa. Modesta, sincera, amable, ordenada, limpia, trabajadora, hacendosa, culta... Todo calificativo de esta índole es poco para describir a Fherre. Sin embargo Fherre da la impresión de querer contar su vida. Da la impresión de que su vida no ha ido totalmente como pensó de pequeña que le iba a ir, tal y como le ocurre a un servidor.

El otro día me comentaba que los vecinos de abajo lanzaban improperios acerca del motivo de su divorcio, tan solo por ofender. ¿Qué sabe nadie? Le dije yo. Sí, ellos lo saben perfectamente, respondió Fherre.

En ese momento sentí un deseo enorme de pedirle que me contase la historia y quizá ella también lo estaba deseando pero algo dentro de mi me prohibió hacerlo. Quizá más tarde, quizá cuando me haya ido de esta ciudad y sea demasiado tarde. En breve cambiaré de ciudad de nuevo y dejaré este hogar. Este hogar es maravilloso. Me gustaría vivir aquí el resto de mis días, junto a esta mujer maravillosa. Con ella no me encuentro nervioso, no me siento incómodo, y no veo ese halo de misterio. No veo ese ambiente rosa de amor alrededor de nosotros ni nada por el estilo. Símplemente veo una relación de pareja que funciona, que podría funcionar si fuese cierta. Si fuese algo más que el alquiler de una habitación.

Hablamos de nuestros temas, de cómo nos va o cómo no nos va en el trabajo, e incluso un poco en la vida. Con indirectas, con miradas, pero sencillas, no veo ese amor que soñé, ese que creí ver en aquellas mujeres a las que confié mi alma y me negaron su ampliación de amistad.

Como decía, ella es muy amable conmigo y en cierto modo creo que le caigo bien. Me da la impresión sincera de que así es. Llego y me encuentro las sábanas cambiadas, llega ella y se encuentra que he fregado los platos. Hoy sin ir más lejos me ha prohibido terminantemente fregar:

Está prohibido fregar hoy. Mañana será otro día.

Ha gritado con voz enérgica.

Tengo una duda grande y es que no sé si quiere tratarme como a un hijo o como a un amigo. Los primeros días comentaba mucho acerca de su edad. Lo que no sabe es que está preciosa. Con su cuerpo y sus maravillosos ojos verdes, con su energía y su saber afrontar la vida que se le ha presentado, puede conseguir todo lo que se proponga.

A veces tengo la impresión de que el buscar alguien para alquilarle la habitación ha sido porque ha necesitado un cambio en su vida. Me gustaría no defraudarle y ser esa ayuda que creo que necesita o que ha necesitado en algún momento. Así que para ello no haré exactamente nada. Viviré tranquilamente a su lado, en su casa, en nuestra casa., el tiempo que Dios quiera y la nueva empresa se lo permita, antes de la mudanza siguiente. Estoy superagusto y eso sí que se lo he dicho más de una vez, porque es así. Se me pasan las semanas volando, me voy con cierto recelo a mi tierra los fines de semana. En lugar de estar deseando que llegue el viernes para irme a casa lo que en realidad estoy deseando es que me Fherre me diga: Quédate este fin de semana, iremos al cine, tomaremos café, pasearemos junto al río y disfrutaremos de la vida. Aceptaría gustoso. Aun sin ver ese marco de amor, en cuyas fauces ya no creo, cuya apariencia no es sincera y engaña a dos tortolitos sin la dura experiencia de la vida.

Quizá ese ha sido mi problema hasta ahora, que he creído que el amor era otra cosa. He creído que las cosas eran como nos contaban en los cuentos de hadas y en las películas. Y no es así. Todo es mucho más simple. Alguien segrega hormonas y otra persona las recoge. Si no segregas hormonas estás perdido y no importa lo que hagas o no hagas en la vida para intentar cambiar eso. Sólo se trata de ser feliz y olvidarte de buscar eso que no existe. Símplemente no existe, no nos engañemos más. No, no y no.

Por otro lado está... ¿cómo le llamaba? hace tanto que no escribo... muchacha-de-mi-edad. Este fin de semana lo paso en su pueblo a petición suya. Hace dos años que hablé con ella, cuando veía esa aura a su alrededor, cuando creía estar enamorado. No me dijo que no me quisiera sino que no quería estar en ese momento con nadie. ¿Por qué ahora tanto misterio? ¿por qué tanto desear que la visite y esté con ella? ¿es una forma de aceptar mi propuesta de hace este par de años? Ahora no lo veo igual. Mirarnos a los ojos es algo que me fascina. Ella no aparta la mirada, yo tampoco, y podemos estar hablando así varios minutos, sin parpadear. indagando en el interior de los sentimientos de la otra persona. No sé realmente cómo lo ve ella porque no he tenido el valor necesario para volverle a preguntar. Espero que ella dé alguna señal inequiívoca porque ya me dijo que no. O símplemente que surga sin darnos cuenta una relación especial. Sin pedirlo, sin pensarlo, sin dudarlo. Sin misterio y sin halo. Sin amor rosa de cuento de hadas. Solo amistad, sinceridad, y simbiosis.